CAMPERA

El domingo
día 15 de junio, coincidiendo con la festividad de la Santísima Trinidad,
tuvimos la Campera en el lugar habitual: la Colonia Nuestra Señora del Naranco,
muy cerquita de León, ahí en la Sobarriba.
Todo estaba
acondicionado, -gracias al equipo sector y al equipo 11- para disfrutar de un
día de hermandad. Porque eso es fundamentalmente este encuentro de fin de
curso: un día de fiesta.
Allí
acudimos unas ochenta personas a compartir la amistad. La misa se hizo esperar.
Las ocupaciones de nuestros consiliarios en sus labores pastorales hicieron que
cuando comenzásemos la misa, presidida por Juanma, consiliario del Sector,
pasase de las dos de la tarde. ¡Y encima había que tratar de explicar el
misterio de la Santísima Trinidad! No eran horas para asuntos tan profundos. ¿O
si eran horas?  Lo cierto es que la mejor
manera de acercarnos a ese misterio es desde la familia. Es ahí como podemos aproximarnos
a ese misterio de las tres personas y un solo Dios: desde el amor. Porque la
familia es amor de un hombre y una mujer, que se extiende en los hijos.
Al final de
la eucaristía fue la presentación y la aceptación de dos nuevos matrimonios en
los Equipos: Vicente y Pina y Luismi y Sara que acudieron con su niño nacido el
día 20 de mayo pasado, Mateo, tan chiquitín. Recibir dos nuevos matrimonios es
siempre motivo de alegría.
La comida
posterior, los momentos de ocio, la música, los paseos, los juegos o simplemente
las conversaciones hicieron que se llenase una jornada festiva.  Qué bonito resulta ver cómo cada uno quiere
que los demás tomen de lo que llevan. Esas empanadas, las tortillas, los
embutidos, las frutas, los postres…iban de mesa en mesa. Y así es bonito. Un día
de amistad, sin duda.
Vamos a
acabar esta pequeña crónica reproduciendo el último párrafo de las palabras que
le dijimos a los nuevos matrimonios que se incorporan a los Equipos:
“Queridos Sara y Luismi y Pina y Vicente, vuestro mejor termómetro
sois vosotros mismos, como personas y como matrimonio. Si estáis a gusto con
vosotros encontraréis en los Equipos un espacio y un tiempo para compartir la
fe. Lleváis a Dios dentro, no hace falta que lo busquéis fuera. Vuestro equipo
va a ser, lo está siendo ya, un lugar de encuentro para sentiros felices, todos
los Equipos van a ser para vosotros esa familia donde tan a gusto se está.
Pero, cuidado, habrá tropiezos, días grises, momentos de tormentas. Contad con
ellos. La vida es así. Pero siempre hay solución: acercarse más, comprender
mejor, escuchar más atento, amarse más. El, -Dios, Jesús, el Espíritu Santo- os
ha elegido para el amor. Esto es lo que esperamos de vosotros”.
 
Esto nos
vale para todos.

 

H y MN
 

 

 

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