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HACER ORACIÓN ES RELACIONARME CON DIOS

¿Por qué hacer oración mental?

Y bien, porque la oración es la ocasión de tomar conciencia de mi relación con Dios, de tener una verdadera relación con Dios. Un hijo puede pretender ser independiente, autónomo, libre, no niega que él existe solamente porque su padre le dio la vida, que necesitó una educación, todos los bienes materiales, morales que el padre le ha dado y continúa dándoles; podrá querer ser libre e independiente, pero no puede negar que entre su padre y él hay una relación. Y bien, entre Dios y el hombre, quiéralo el hombre o no, hay una RELACIÓN. Dios fue quien me creó, y Él es quien a cada instante me apoya en la existencia porque si no me sostuviera, yo caería en la nada; ¡como el rayo del sol que hay sobre el muro, si el sol se desplaza, ya no hay un rayo de sol sobre el muro! Si Dios se retira, ya no existo más, entonces quiéralo yo o no, entre Dios y mí hay una relación, la más fundamental que uno pueda imaginar. Y no solamente Dios, para mí que soy cristiano, es aquél que me da la existencia, pero Él me da su gracia que hace que yo conserve la fe, que hace que en mí hay caridad, que hace que mi naturaleza desordenada y malvada poco a poco se cura, y yo me podré desarrollar…. Realmente, la mayoría de los cristianos no piensan siquiera que hay una relación entre Dios y ellos, ¡y si lo imaginan, no se preocupan de llegar a una justa relación! Pero esa debe ser la gran preocupación entre dos personas, entre un padre y su hijo, entre un esposo y una esposa, entre un amigo y un amigo, reflexionar cómo debe ser su relación y trabajar para que esta relación sea muy perfecta; y una relación muy perfecta entre padre e hijo entre una esposa y su marido, hace cosas muy armoniosas. Y mientras no hayamos comprendido las leyes de esta relación, hay tensión entre el padre y el hijo, entre el marido y la esposa, entre esos dos muchachos que pretenden ser amigos pero que no reflexionan sobre las leyes de la amistad. Y bien, la oración, es el gran momento de la jornada, donde yo tomo conciencia de mi relación con Dios, Sin eso, habrá tensión como entre un padre y un hijo que no se entienden, como un marido y una esposa.

Henri Caffarel

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