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LA LIBERTAD

Y un orador dijo: Háblanos de la
Libertad.
Y él respondió:
A las puertas de la ciudad y a la lumbre de vuestro
hogar yo os he visto postraros y adorar vuestra propia libertad.
Así como los esclavos se humillan ante un tirano y
lo alaban aun cuando los mata.
¡Ay! En el jardín del templo y a la sombra de la
ciudade­la he visto a los más libres de vosotros usar su libertad como un yugo
y un dogal.
Y mi corazón sangró en mi pecho porque
sólo podéis ser libres cuando aíro el deseo de perseguir la libertad sea un
arnés para vosotros y cuando dejéis de hablar de la libertad como una meta y
una realización.
Seréis, en verdad, libres, no cuando vuestros días
estén libres de cuidado ni vuestras. noches de necesidad y
pena. Sino, más bien, cuando esas cosas rodeen vuestra vida y, sin embargo, os
elevéis sobre ellas desnudos y sin ataduras. Y, ¿cómo os
elevaréis más allá de vuestros días y vuestras noches a menos que rompáis las
cadenas que, en el amanecer de vuestro entendimiento, atasteis alrededor de
vuestro mediodía?
En verdad, eso que llamáis libertad es la más fuerte
de esas cadenas, a pesar de que sus eslabones brillen al sol y deslumbren
vuestros ojos.
¿Y qué sino fragmentos de vuestro propio yo
desecharéis para poder ser libres?
Si es una ley injusta la que deseáis abolir, esa ley
fue escri­ta con vuestra propia mano sobre vuestra propia frente.
No podéis borrarla quemando vuestros Códigos ni
lavan­do la frente de vuestros jueces, aunque vaciéis el mar sobre ella.
Y, si es un déspota el que queréis destronar, ved
primero que su trono, erigido dentro de vosotros, sea destruido.
Porque, ¿cómo puede un tirano mandar a los libres y
a los dignos sino a través de una tiranía en su propia libertad y una vergüenza
en su propio orgullo?
Y si es una pena lo que queréis desechar,
esa pena fue escogida por vosotros más que impuesta a vosotros.
Y si es un miedo el que queréis disipar, la sede de
ese miedo está en vuestro corazón y no en la mano del ser tem;do, En
verdad, todas las cosas se mueven en
vosotr-          zumo luces y
sombras apareadas.
Y, cuando la sombra se desvanece y no existe más,
la luz que queda se convierte en sombra en otra luz.
Yasí, vuestra libertad, cuando pierde
sus grillos, se con­vierte ella misma en el grillo de una libertad mayor.
(Khalil Gibrán fue
(aparte de pintor) poeta, novelista y ensayista. Nació en Líbano, aunque
escribió su obra en inglés, ya que gran parte de su vida residió en Estados
Unidos 


El profeta es un libro que mezcla espiritualidad, sabiduría
poesía en prosa. Está dividido en varias partes, en las que
Almustafá (el profeta), con tono sentencioso y a la vez poético, va tratando
diferentes temas esenciales del Hombre, como “el amor”, “el
matrimonio”, “la alegría y el dolor”, “la libertad”,
“el conocimiento”… )

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