home Sector León CUANDO BROTA LA BONDAD…NO HAY PALABRAS

CUANDO BROTA LA BONDAD…NO HAY PALABRAS

 

Acabamos de bajar de La Virgen del Camino y traemos muy vivas muchas imágenes del retiro en el que hemos participado. Apartarse unas horas del trajín de cada día y dedicarlo a uno mismo sienta muy bien. Es una medicina saludable para cualquier persona. Necesitamos alimentar nuestra fe, hacerla consciente y un retiro es un alimento esencial. La metodología de los Equipos nos confirma, una vez más, que es muy buena para el matrimonio y para la persona. Conocer los Equipos es un bien, penetrar en su espiritualidad es un orgullo y sentir el Movimiento como algo esencial en nuestra vida es una satisfacción enorme.

Cada una de las cuarenta personas que vivimos este retiro, seguramente tendrá un momento estelar: el encuentro de la llegada, los abrazos de amistad, una reflexión, una frase, una eucaristía, una mirada, una escucha, un silencio. Sentir a Dios tan cerca requiere quietud y escucha. Y en encuentros como estos es posible entender la presencia de Dios en la vida personal.

No es nuestro propósito hacer una crónica de este encuentro. Solo queremos destacar un momento. Cuando parecía que el retiro llegaba a su fin, cuando ya habíamos comido el domingo y escuchado los ripios de Mateo -¡cómo nos alegra!- e íbamos a poner fin el retiro con un acto a La Virgen, surgió el instante que queremos describir. Ese momento es la ofrenda a La Virgen del Camino.  Cada cual presentó desde la sencillez del objeto -una hoja, un brote, una piedra, la piña, una flor o unas manos- lo que salía del alma. Y ahí surgió la emoción de quien presentó su olvido, su descuido, su corazón abierto y los demás -muchos con lágrimas- abrimos nuestro corazón para sentir el abrazo de nuestra madre. ¡Qué sencillez! ¡Qué emoción! ¡Qué bondad! Nuestras palabras son muy torpes para expresarlo, porque el lenguaje se hace difícil cuando habla el corazón. Y allí, en ese instante, en ese momento habló el corazón. La Virgen sonriendo nos vino a decir “hijo mío te quiero”. ¿Se puede pedir algo más? Ahí está todo. Ahí está Dios.

Muchas gracias a todos los que han participado en la organización de este retiro de ENSLEON, a la Casa que nos acoge, al P Roberto, carmelita, que a través de su palabra fuimos capaces de descubrir la bondad en lo sencillo, a todos los que asistieron, con todos hemos estado muy felices. Merece la pena ser de Equipos y vivir en Movimiento encuentros como este.

H y MN

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