EJERCICIOS DIFERENTES

 

No puede decirse que los Ejercicios de los sectores Palencia-Salamanca  y Valladolid celebrados recientemente  fueran uno más. Y el culpable de ello fue el sacerdote que lo dirigió, el P. Luis Miguel García Palacios, dominico del convento de S. Pablo en Palencia. Desde el primer momento supo dar al retiro una auténtica dimensión cristológica y clarificadora. Ya en la primera charla expuso con un lenguaje claro, conciso, motivador, retador y profundo cuáles deben ser las razones por las que los cristianos debemos estar en la sociedad actual y nuestra misión en la misma. Para ello y en las sucesivas intervenciones dejó patente la necesidad de coherencia entre lo que se propone y lo que se hace, entre el núcleo del Evangelio, Cristo, y su  plasmación en nuestra vida cotidiana. Dios como experiencia, como encuentro, no como teoría. El Dios matrimonial es una alianza, formador de compañeros de camino.

Interrogantes tales cómo: ¿Quién es Jesucristo para nosotros? ¿Qué  buscamos y qué sentimos al asistir a la Eucaristía? ¿Somos unos cumplidores solamente o tenemos un sentido y un objetivo en lo que realizamos? ¿Somos conscientes de lo que nuestro matrimonio nos ofrece  y ofrece a la sociedad? ¿Por qué estamos en los ENS? ¿Es una escuela de crecimiento o un lugar donde se está bien y nada más?  Reflexiones que fue desgranando con apoyo de lecturas bíblicas y evangélicas que no por conocidas no  se nos presentase  con una  nueva visión, una vuelta de tuerca que permitiera sacar un gran jugo a  una nueva relectura. La  parábola del Hijo Pródigo, tantas veces oída y analizada,  fue  presentada y explicada casi como algo novedoso, mirando cada personaje como si fuera la primera vez, sintiéndose cada uno identificado con alguno en especial, en un ejercicio de conocimiento y humildad que lleva una retrospección interior que nos interpele y nos lleve a un cristianismo más auténtico y evangélico.

Esto nos sitúa en la importancia de la escucha de la Palabra como un acto de atención al Dios que nos habla. Fue un gran placer escuchar al P. Luis Miguel, tanto por su oratoria como su capacidad para enganchar, con un lenguaje muy alejado de retórica y dogmas, una forma de expresarse con la que imposible no sentirse   contagiado y reflejado,  deseando ese lenguaje y esa forma de expresar lo más extendido posible en la comunicación eclesial, sin duda el lenguaje y actitud que la sociedad actual exige a la Iglesia  y que la propia Iglesia debería exigirse a sí misma.

Probablemente, para una gran mayoría de los asistentes a este retiro habrá un antes y un después en muchas ideas, conceptos  y actitudes que nos permita ser fermento en una Iglesia y una sociedad tan necesitadas  de verdades mostradas y vividas. Felicitamos a los responsables que eligieron a este ponente y agradecimiento muy especial al P. Luis Miguel por todo lo que nos ofreció.

Conchi y Jesús

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