LA IRA

 

Estos días estamos leyendo un libro de Casaldáliga. Es como una autobiografía, muy interesante para reflexionar. Sacaremos algunas ideas de él en próximos artículos.

Cuando habla de las injusticias que ve a su alrededor siente ira y comenta sobre ella:

“Uno tiene, entre otras, esta pasión de la ira. Pienso que ella puede ser incluso un exasperado “sacramento” de mi amor al prójimo. Modestia de mi ira aparte, las iras de los Profetas, la ira de Jesús, fueron a su tiempo y a su modo un sacramento del celo de la gloria de Dios y de la dignidad del hombre que a ellos los abrasaba”.

Reconozco que cierta ira pueda ser tanto fruto del hígado o del cansancio como expresión de la impotencia social de resolver las tragedias, pero…”

A veces sentimos esa ira cuando vemos injusticias y nos llenamos de  malestar. Las palabras anteriores nos reconfortan un poco, pero cuidemos que no sea mal de hígado y queramos justificar nuestra ira con esas palabras.

Analicémonos.

 

Un abrazo

Huellas

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