AMAR

 

El evangelio de este domingo nos pone en la esencia del ser humano: amar. Decimos que Dios es amor y que nosotros, siendo imagen y semejanza de Dios, estamos hechos de amor y hechos para amar. Aquí está todo.

Se nos puede decir que somos unos ingenuos, que la realidad contradice esa afirmación de que somos amor porque basta con ver el telediario para comprender que hay mucho mal, que el ser humano se atrinchera en su seguridad y que no quiere compartir, que la justicia brilla por su ausencia, que los malos tratos se extienden, que el afán de poder o de dinero no tiene límites. Y hay mucho de verdad en ello. Pero no es lo definitivo.

Celebramos estos días las festividades de todos los santos y de todos los difuntos. Y en ese momento definitivo todos somos iguales, todos anhelamos ver y disfrutar el más allá, todos vamos desnudos, llevamos un corazón rasgado, herido, desgastado y nos presentamos ante Dios “cara a cara”: ese momento es igual para todos.

Y ahí en ese instante es donde vamos a comprender todo el enigma de la vida, es ahí donde vamos a darnos cuenta de que la vida “es amor”. Ni siquiera hace falta llegar a ese momento. Hay muchas situaciones donde se aprende a comprenderlo así. Un ejemplo, cuando acompañamos a un enfermo en sus momentos finales, cuando visitamos un hospital, cuando observamos un cuerpo débil, enfermo y sin fuerza. Ahí es donde mejor llegamos a ver que lo verdadero es amar. Por eso decimos que aquellos que ya somos conscientes aquí en la tierra que la vida es amor, afirmamos que el cielo ya ha comenzado aquí. Estamos convencidos que ya es posible amar sin medida aquí, ahora, ya, tal como somos. Para eso decimos que somos cristianos.

En el siguiente video se nos presenta el amor a Dios y al prójimo como lo mismo, presenta a Dios y el prójimo, esencia del cristianismo, como dos metales fundidos, como el relámpago sigue el trueno, como el latido al corazón… inseparables. Porque cuanto más amas a Dios, más amas a tu prójimo. Porque cuanto más amas a tu prójimo, más estás amando a Dios.

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