home Reflexiones LA PRUEBA ¿UN SENTIDO PROVIDENCIAL?

LA PRUEBA ¿UN SENTIDO PROVIDENCIAL?

La desunión no adquiere proporciones tan dramáticas, ni trastorna tanto los corazones, si los esposos se dirigen hacia Dios para preguntarle sobre el sentido providencial de su prueba.

¿Tendrá algún sentido esta prueba que nos parece tan absurda? ¿Vendrá de Dios? Entenderme bien: Dios no quiere el mal; Él, que ha repetido con insistencia “Sed uno” no puede querer la desunión. Solamente pide a sus hijos triunfar sobre el mal y aprovechar el sufrimiento para crecer en valores humanos y sobrenaturales.  Cuando se ha comprendido su deseo, puede que aun se conozcan momentos de derrota o relaciones difíciles con Dios, pero tenemos la fuerza de superar el desconcierto y la tentación y de aceptar la prueba.  Aceptación que no es resignación ante la prueba para condenarla, sino una visión realista de la situación, condición indispensable para todo trabajo de reconstrucción.

En los que la aceptan, se establece la paz y se retoma el diálogo con Dios. En Él descubren un aliado con una dedicación infatigable. Vuelve la confianza. Con esa ayuda ¿no pueden tener la esperanza de rehacer la unidad del hogar? Posiblemente será un trabajo a largo plazo: esto tiene un precio. Fijando su mirada en Cristo que, para salvarnos, ha rezado y ha dado su vida, encontrarán el valor para orar y hacer penitencia, ellos también. Considerarán que no hicieron todo lo posible mientras no lo dieron todo. Más que un modelo, Cristo será para ellos un compañero en su camino, un amigo para cada día. Éste no será uno de los menores beneficios, gracias al esfuerzo religioso de apartar el corazón de la obsesión del sufrimiento. Comprenderme: no preconizo la evasión, tentación frecuente y sutil que hay que descartar sin piedad, pero no es evasión emprender la salvación del hogar acercándose a Dios, merced a la prueba. ¡Qué revancha sobre el mal servirse de él para crecer en amor!

Una felicidad fácil, ¿habría sido tan favorable para este crecimiento espiritual? En el hueco que ha dejado en el corazón el sufrimiento, Cristo puede ocupar un sitio aun mayor.

Para terminar, quería hablaros de la verdadera fuente de que tenéis que esperar: vuestro sacramento del matrimonio. Está trabajando en vuestro hogar, utilizando los menores esfuerzos e incluso las torpezas y las faltas para mantener vuestra unión. Pero reclama vuestra cooperación. “Igual que en el orden natural, para que las energías dadas por Dios desarrollen toda su eficacia, tienen los hombres que aplicar su trabajo y su ingenio, sin lo cual ningún provecho puede sacarse de ellas, así también las fuerzas de la gracia, que del sacramento han fluido sobre el alma y en ella permanecen, tienen que ser desarrolladas con el propio esfuerzo y trabajo por los hombres.” (Pío XI)

Es vuestra confianza la que permitirá que este gran sacramento actúe con plena eficacia. Multiplicar los actos en la virtud de la fe, para obtener la gracia sanadora, pacificadora, reconfortante, unificadora. El verdadero cristiano sabe que no hay situaciones desesperadas: si golpea la roca puede brotar una fuente; el corazón más duro puede abrirse: el desierto puede florecer. ¡Qué bello es este amor después de la prueba, realmente más fuerte, más puro y más transparente que el primer día! Se está bien en esta casa.

Henri.Caffarel

Artículo publicado en la LETTRE nº 201 de los END, de Francia. Hace referencia al número especial de l’Anneau d’Or, de enero-febrero de 1947. Este artículo es la continuación de “No resignarse a la desunión”

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