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MES DE MARÍA


Desde hace muchos siglos la Iglesia celebra con especial devoción el mes de mayo porque se lo dedica a María. Recogiendo antiguas fiestas florales o de primavera, en las cuales se celebraba el final del invierno y se comenzaba a ver las primeras flores, nuestros antepasados consideraron  que era una buena idea aprovechar  todo ello con un mes  exclusivamente dedicado a la primera persona que “creyó sin ver”, a la que se supo elegida por el Creador para dar vida a la persona que vendría a dar forma humana al mismo Dios. Sin embargo, no debemos darle un lugar especial a María por tradición o por unas gracias especiales que con su intercesión podamos conseguir, sino porque principalmente es nuestra Madre, la de todos y como tal se preocupa por sus hijos, en todos los aspectos de la vida. Por ello y como bien dice el Papa Francisco, fue la primera “influencer”, no solo como personaje elegido, sino porque sus apariciones en los Evangelios no son muchas, pero sí son muy concretas, en momentos importantes, en los que su sola presencia nos produce una relación humana entre Jesús y nosotros. En los  más difíciles momentos posteriores a la muerte de Jesús, cuando los apóstoles están como perdidos, ella aparece en Pentecostés para darles tranquilidad, esperanza y confianza. Hoy que hacen falta guías, espejos donde mirarse, tierra firme donde asentarse, María es un ejemplo y una oportunidad de enfrentar los problemas cotidianos, grandes y pequeños, con fe, ilusión y fuerza.

Para los Equipos de Nuestra Señora María es nuestra guía, nuestro faro, la luz que nos ilumina, nuestra intercesora, aquella que da sentido y vida al Movimiento, insuflando desde el lugar privilegiado donde mora la fuerza y la energía tan necesarias en nuestro caminar. Siempre debemos acordarnos de ella en nuestras oraciones, en nuestras reuniones, en nuestros encuentros, pero este mes hagámoslo con más fe, con más confianza, con más ímpetu, con una total seguridad de que su manto protector nos ampara y nos da abrigo. El P. Caffarel puso toda su obra en manos de María y sus resultados después de 80 años no dejan de cosechar  frutos para mucha gente.  Es un mes de fiesta y como tal hay que vivirlo.

Conchi y Jesús

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